Transcurría el año de 1871 cuando el Boletín Oficial de la Provincia de Cádiz en su número 159, publicaba la adjudicación provisional firmada por Don Manuel Somoza Cambero, Gobernador de esta provincia. En la misma se hacia saber que Don Francisco Diez de Lara había presentado solicitud pidiendo el registro de 25 pertenencias mineras, de una mina de azufre con el nombre de Afortunada, término de Conil, en el mismo punto donde existió otra, hoy abandonada, lindando por el Norte con terrenos de Don Francisco Masa, por el Sur, Este y Oeste con los de Don Juan Borrego.

 

Que admitida la petición, se han designado por el interesado las 25 pertenencias, tomando por punto de partida el antiguo pozo que existe en la mina, midiendo desde él en dirección a los cuatro puntos cardinales 250 metros, con los que quedarán cerradas las pertenencias.

 

No sabemos si finalmente pudo explotarla y cual fue el rédito de la misma, pero ya su nombre indicaba lo importante que era hacerse con esta mina de azufre. Un “tesoro” que venimos a considerar al designar este deseo de explotación por el propio interesado, cofre de riqueza, que no siempre, hemos visto reflejado.

 

Cuando elegimos este nombre para la habitación, quisimos mostrar lo importante que es poder descubrir uno de nuestros tesoros locales, las extraordinarias puestas de sol que en la Costa de la Luz se dan pasando de tonos pasteles a colores intensos. Es una fortuna para nuestros ojos poder deleitarnos con estos lindos atardeceres que nos hacen valorar de una manera cierta la importancia de vivir los distintos momentos que la vida nos ofrece.

Si estás en Conil es para que lo disfrutes, para que lo vivas, pero sobre todo para que lo experimentes de sensaciones.