Los libros auxiliares de cuentas corrientes por el impuesto de minas que datan del 22 de agosto de 1891, y que se encuentran en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, aparece a nombre de Don Federico Verdugo, el permiso de explotación de la mina cuyo nombre es Rescatada.

No tenemos conocimiento de las razones que impulsó al Sr. Verdugo a nombrar la mina como Rescatada, cualquiera diría que se trataba de volver a recuperar para su familia  o entorno una explotación que a lo largo de un siglo había ido pasando de unas manos a otras.

Al ponerle este nombre a una de las habitaciones hemos querido simbolizarla con el coche que se presentó ese año en sociedad, avanzando en ese rescate a la modernidad con el que los ciudadanos de finales de siglo decimonónico pretendían por entonces conquistar el ansiado Siglo XX.

Al entrar en la habitación y procurar recostarse plácidamente en la cama que le tenemos reservada, encontrará la posibilidad de contemplar una de las Torres que formaban parte del sistema defensivo construido por castillos y fortalezas , donde una milicia recorría a caballo la costa a diario. Torre vigía que desde Ayamonte a Gibraltar pretendían protegernos de las múltiples invasiones berberiscas. Esta torre con el paso del tiempo fue eje principal del avistamiento de atunes y en su fortaleza se albergaban los pertrechos y todo aquello que se necesitaba para la explotación de la Almadraba de Castilnovo, cuyos datos podemos ver en la estadística pesquera que conservamos más antigua de la humanidad y que se encuentra en el archivo ducal de Medina Sidonia, en Sanlucar de Barrameda. Estuvo operando y trabajándose hasta aquel fatídico primero de Noviembre de 1755 donde el maremoto de Lisboa casi la destruye por completo.

Os invitamos a pasear por la orilla del mar o por el camino interior entre la arena y las vacas retintas que nos conducen hasta allí, donde sigue erguida entre las ruinas de sus muros, cerca del arroyo del Conilete que nos separa del vecino término de Vejer de la Frontera.