La primavera de 1879 a través del Diario Oficial de la Provincia de Cádiz , publicaba la información que firmaba Don Federico de Sawa, Caballero de la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, Comendador de número de la misma y gobernador Civil de la Provincia, para que todos tuvieran por conocido que Don Emilio Boucourd, había presentado solicitud por escrito, pidiendo 49 pertenencias de la mina Weltoria, de mineral de azufre, sita en término de Conil, paraje que llaman Terreno de Don Manuel Malpica, dehesa del Acebuche, sito denominado Alina de azufre.

Que partiendo de un mojón de piedra al ángulo S.O. de la mina Ampliación, midiendo 700 metros en línea recta al Oeste; desde este punto 700 metros a ángulo y línea recta al Norte; desde este punto 700 metros en ángulo y línea recta al Este hasta inteceptar la demarcación de la mina Afortunada y todo el lado de la llamada Ampliación.

La habitación Weltoria la simbolizamos con el nombre del lugar donde se ubica el acebuche. Pero vamos a descubrir de qué hablamos al referirnos a este arbusto.

El acebuche (Olea europaea var. sylvestris) es un olivo silvestre que se diferencia en que tiene un porte arbustivo, hojas de forma oval, es de menor tamaño y da un fruto bastante más pequeño. Aparece acompañando a las encinasquejigosalcornoques, o en los matorrales que resultan de su degradación, junto al lentiscomirtopalmito y espino negro. Vive en todo tipo de suelos y aguanta muy bien el calor, pero es sensible al frío, especialmente a las heladas. Como las variedades de olivo son inter-fértiles con el acebuche, la resistencia a diversos problemas, como la sequía, la salinidad y el fuego, es probablemente la aportación de las poblaciones de acebuche a las de olivo. El acebuche es una especie de creciente interés en repoblaciones forestales, tanto por su rusticidad como por su mejor crecimiento frente a otras especies con las que comparte condiciones de establecimiento, aunque sus semillas presentan dificultad para germinar.

La madera del acebuche es densa, resistente y flexible. Los pastores y campesinos tienen predilección por las varas de acebuche, pues como dice el proverbio: «Al acebuche no hay palo que le luche»

Así queremos que conociendo más sobre la mina y el acebuche, podamos entender mejor otros de los tesoros de nuestro municipio y que nos hace más sano si cabe, pues nuestros pinares son motivos más que suficientes para disfrutar de una tarde de sombra, aire y perfume cuando te adentras en ellos, capaz de descubrir la luz del cielo radiante que suele coronar nuestro termino municipal.