El 14 de marzo de 1865 el Boletín Oficial de la Provincia de Cádiz publicaba que Don Augusto Trilschi presentó un escrito de registro en el Gobierno Civil de una mina de arcillas bituminosas y asfálticas con azufre, termino de Conil, al sitio o paraje que llaman Cerro de las Minas, lindante por el Norte con las Salinetas, por el Sur con la loma Pelona, por el Este con la dehesa de los Andillos y por el Oeste con el collado del Gancho de la Mina, haciendo la designación de dos pertenencias con el título La Esperanza, en los términos siguientes: Se tendrá por punto de partida la boca de un socavón antiguo que se relaciona con unos caserones de la mina antiguos y destechados, por una visual en dirección Sur 50 grados Este, partiendo de dicho socavón se medirán en dirección 330 grados 500 metros, fijándose la primera estaca;  desde ésta en dirección 60 grados 100 metros, y se fija la segunda; desde él en dirección 150 grados grados 1.000 metros, y se fijará la tercera; desde él en dirección 240 grados 300 metros, y se fijará la cuarta; y desde él en dirección 330 grados 1.000 metros, y se fijará la quinta; desde la cual a la primera con una dirección en 60 grados de 200 metros de longitud, quedará formado el rectángulo de dichas pertenencias cuya mina dice el registrador hallarse abandonada. Firmado por el Gobernador Don Francisco Belmonte.

Este es el relato que de la mina de azufre con el nombre de La Esperanza hemos hallado. Esperanza es lo que al mundo tras poco más de un año se le apareció con la apertura del Canal de Suez, transformando las comunicaciones marítimas, al unir por vía más corta y directa el Indico con el Mediterráneo y por tanto con el Atlántico Occidental. De nuevo la mar regalaba al mundo un resquicio donde poder mirar el futuro con más ilusión.

La mar siempre es fuente de vida, de riqueza, de esperanza… la mar nos ofrece la posibilidad de que una parte de la población de Conil pueda vivir y nosotros podamos disfrutar de los productos que de ella se extraen. La pesca artesanal de Conil es un referente por su gestión de la pesca y su excelente comercialización, donde los pescadores agrupados en la Organización de Productores Pesqueros Artesanales de Conil, han conseguido una trazabilidad completa para guiar el producto desde el barco a la mesa. Son diecinueve los productos que se etiquetan individualmente en la Lonja de Pescados de Conil, que podrá visitar cualquier mañana a medio día o cualquier tarde después del almuerzo. Hay una sala superior con cristaleras que permite ver todo el proceso desde su desembarque.

Le invitamos a adentrarse en nuestro mar, visitando el puerto en el Cabo de Roche y nuestra lonja para comprobar de primera mano la artesanía de nuestros pescadores en el trabajo laborioso de la pesca y su comercialización.