La habitación en la que se encuentra en este momento la hemos dedicado a Don Antonio Machado Núñez vió la luz en Cádiz en el año 1815 y falleció en Madrid 1896. Fue el abuelo de los poetas sevillanos Antonio y Manuel Machado. Machado fue zoólogo, geólogo, miembro liberal de la política española y seguidor de la Institución Libre de Enseñanza. Estudió medicina en Cádiz logrando la cátedra en 1844, siendo conocido como “el médico del gabán blanco”. Ejerció la medicina en Guatemala.

Escribió en 1869 “Excursión a Morón y Conil”. Visitó varias veces la mina de azufre y regaló piezas de este yacimiento al Museo de la Universidad de Sevilla, de la que fue rector. Y fue precisamente él quien impartió en Sevilla el primer curso de Geología en España. En el año 1850 crea el gabinete de Historia Natural siendo catedrático en Madrid en 1883.

Es importante que podamos descubrir entre la sencillez los pasos que algunos personajes fueron dando a lo largo de la historia entorno al yacimiento de azufre de Conil, y lo queremos enlazar con los versos que más tarde escribiría su propio nieto: “caminante no hay camino, se hace camino al andar…”, y que mejor hacerlo que entre las finas arenas de nuestro litoral, donde los pies se hunden dejando las marcas de nuestras pisadas en el recorrido que hacemos. Dejar marcas de pisadas, es dejar recuerdos importantes que nosotros queremos que sean de alegría al andar nuestras costas del este al oeste, sentir el frescor del agua que viene a besar nuestros pies y mezclarse entre la arena al igual que aquellos antiguos jabegueros almadraberos cuando hasta la orilla traían desde las grandes piezas de atunes hasta las pequeñas parpujas que solían brillar en el copo de las jábegas.

Contemplar desde su cama el paisaje de arena y conchas es animarle a emprender de nuevo el camino para entre las dunas y la orilla sentir sobre sus pies el tesoro de color blanco oro de nuestra arena de la playa.